A pesar de que el ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en que “no hay pesos suficientes para atentar contra el dólar”, dentro del equipo económico crece la preocupación por el riesgo de una corrida cambiaria.
La alarma se centra en los USD 33.000 millones en depósitos a plazo fijo, la mayoría con vencimiento a 30 días, que podrían fugarse al dólar MEP si el mercado percibe que el peso pierde atractivo.
Además, en paralelo, hay otros USD 29.747 millones en fondos de money market, inversiones a muy corto plazo que pueden liquidarse de un día para otro. Este segmento sufrió una salida neta de $400.000 millones (USD 330 millones) en los últimos días, una señal de que algunos inversores ya están moviendo sus pesos hacia el dólar.
¿Qué está pasando con los depósitos?
Según un informe de la consultora Quantum, los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado ascienden a USD 33.429 millones, equivalentes al 5,8% del PBI.
Los números reflejan un riesgo latente:
- 16% de los plazos fijos son pre cancelables, es decir, pueden retirarse anticipadamente.
- El 89% de los no pre cancelables vencen en menos de 30 días, lo que significa que en cuestión de semanas el dinero podría volcarse masivamente al dólar.
El problema es que la suba del dólar financiero está erosionando el rendimiento de los plazos fijos, lo que aumenta la presión sobre los inversores para salir del peso y dolarizarse.
La opción del Gobierno: subir la tasa o devaluar
En el Palacio de Hacienda saben que, si los plazos fijos comienzan a migrar masivamente al dólar, la única opción inmediata es subir las tasas de interés para hacer más atractivo el ahorro en pesos.
Sin embargo, esto afectaría el crédito, lo que iría en contra de una de las principales promesas del modelo Milei-Caputo: la reactivación del financiamiento y la inversión. Además, golpearía aún más a sectores ya castigados como la construcción y el consumo.
Pero si no suben la tasa, la presión sobre el dólar aumentará, lo que podría forzar una devaluación mayor a la prevista en el esquema actual.
¿Por qué los pesos siguen en plazo fijo y no en el dólar?
A pesar del riesgo latente, muchos pesos siguen en plazos fijos porque los inversores confían en la “tablita de Caputo”, es decir:
- Dólar casi quieto
- Inflación a la baja
- Tasas positivas en pesos
- Un plan de estabilización en marcha
Sin embargo, los grandes jugadores del mercado ya están dolarizando activos, anticipando que en algún momento la estrategia del Gobierno podría no sostenerse.
“Cuando el ciudadano de a pie se aviva, ya es tarde”, comentó con ironía un operador financiero a LPO, sugiriendo que el gran problema comenzará cuando los ahorristas minoristas también intenten salir del peso al mismo tiempo.
Conclusión: un equilibrio inestable
La situación está en un punto crítico. Si el Gobierno logra mantener la confianza en el peso, podría evitar una corrida en el corto plazo. Pero si el mercado percibe que la estrategia no es sostenible, el movimiento de plazos fijos al dólar podría acelerar una crisis cambiaria.
La pregunta clave es hasta cuándo podrá Caputo sostener este equilibrio antes de que el mercado lo fuerce a tomar una decisión drástica.
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